Practica de psicodrama

Autor: Miguel Angel Sánchez Valderrama

En práctica de psicodrama, psicodrama psicoanalitico, la psicodramatista, la veia ella sola ante el peligro, no tiene secretaria, la puerta de entrada es blindada, tiene que introducir unas claves para desactivar la alarma. Esta situado en un piso/oficina en un edificio para oficinas, situado en una zona muy buena de la ciudad. Anotaba todo lo que le contaba. Le explicaba sobre series de cuestiones que me afectaban, cuestiones personales, que atañían a mi persona, cuestiones sobre mis relaciones sociales, la falta de diría "asertividad" y otras palabras de más. Fue por mi parte vómitos de palabras, lo soltaba todo ansiosamente y la psicodramatista sacaba folios para seguir anotando. Le dije que lo que me interesaba era psicodrama, la práctica del psicodrama como en teatro, como concebía Jacob Leví Moreno, en realidad no conocía el psicodrama sino de oidas, luego venían frases como teatro espontáneo, psicodrama grupal, psicodrama bipersonal... Después de unos días preliminares, de entrevistas, decidimos quedar un día para realizar psicodrama grupal, había como unos quince personas, de distintas edades, y distinto sexo, cada cual tenían sus problemas personales, psicologicos, y hacían representaciones y la psicodramatista tenía un hueco central (un lugar especial, como llevar la batuta del grupo) en el psicodrama grupal. Estuve solamente dos días, había algo que no me cuadraba, no me gustaba, decidí abandonar, pero la psicodramatista me llamó por teléfono para saber la causa del abandono del grupo, le expliqué que no me gustaba, que tenía la sensación de pérdida de tiempo. Ella me dio otra oportunidad: psicodrama bipersonal. Los primeros siguientes días eran seguir anotando todo lo que contaba, y me daba la impresión de que corría tinta sin cesar, y que no era suficiente aún, seguía anotando todo lo que contaba, y a veces hacíamos pequeñas escenas, ella y yo. Sobre escenas que se me ocurrían o nos ocurrían según lo que iba contando, expresando, algo así como asociación de ideas en el diván psicoanalítico. Así durante tres o cuatro sesiones, y a partir de esas tres o cuatro sesiones me comunicó que se iba a traer para después de las fiestas navideñas un "yo auxiliar", me comunicó que es psiquiatra. Joven psiquiatra. Que siempre, por las instrucciones recibidas del psicodramatista, estaba impasible, hierático, como un robot que hace la función que indica la psicodramatista, y entonces hacíamos algunas escenas que me surgían o surgían a la psicodramatista. Así íbamos creando escenas. Todo muy rápido, en menos de cincuenta minutos que dura la sesión, dentro de ese tiempo la mayor parte es recogida de información, lo que yo contaba, y lo que queda de tiempo si ocurre (por que hay días en que no hay representación, escenas) hacer improvisación rápida. Le dije que lo que me interesaba era hacer muchas escenas y hablar menos, que lo que hablé dije bastante y que seguir insistiendo es seguir remachando lo que dije. Quería saber sobre mi evolución, entonces notaba que cada vez que traía nuevas asociaciones de ideas, nuevos decires sobre lo que me pasa, algo iría transformando. De vez en cuando intervenía muy fuerte y tenía la sensación de hundirme moralmente, y salir a la calle algo deprimido. A veces ocurría eso, y otras veces salía algo exaltado. Jugaba con sus palabras para exaltarme o deprimirme. Es como la lengua del serpiente, un picotazo mortal, en realidad no comprendía lo suficiente. Seguí yendo a las siguientes, y seguir averiguando qué ocurre, si en realidad hacía todo eso por mi bien o estaba equivocada conmigo. Aún me encuentro confuso.

 

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